RECONFIGURACION DE LA IDENTIDAD Y LA
CONVIVENCIA EN LA UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA
Mireya Montero Cerquera
Resumen: El presente artículo, es producto de un análisis de diferentes textos y
autores, quienes desde sus escritos expresan una variedad de conceptos y
posturas sobre la identidad y la convivencia ciudadana, elementos teóricos que
fueron recreados a partir de observaciones y juicios manifestados por los estudiantes, profesores y directivos de la universidad Surcolombiana en
los diferentes encuentros, talleres, conferencias y foros realizados por el
equipo de trabajo IDENTIDAD. Lo plasmado en el artículo sin duda
permite profundizar teórica y conceptualmente sobre la identidad y la convivencia ciudadana, de tal
manera que facilita crear espacios para la discusión, la reflexión, el
entendimiento y el amor que debe tener todo surcolombiano por su universidad.
Palabras claves: Identidad, convivencia, desarrollo humano, partcipáción,
autonomía, democracia, libertad, solidaridad
la Universidad Surcolombiana, tiene
como misión la (SURCOLOMBIANA, 2013) “formación integral de profesionales con
espíritu crítico y de investigadores con capacidad creativa e innovadora; con
los procesos de asimilación, producción, aplicación y difusión de conocimiento
científico, humanístico, tecnológico, artístico y cultural; y con su articulación a la solución de los problemas
del desarrollo humano integral y sostenible en la región Surcolombiana, con
proyección nacional e internacional, dentro de un marco de libertad de pensamiento,
de conformidad con una ética que promueva la solidaridad, el respeto y la
protección de la vida en el planeta, la justicia, la
equidad y la dignidad humana” (pag.7).
En este
sentido, plantea como principios fundamentales el humanismo, la autonomía, la
libertad, la sostenibilidad, la democracia, la tolerancia, la
equidad entre otros: para proyectar y consolidar estos principios (SURCOLOMBIANA, 2013) concibe
la formación como “el proceso de
construcción del sujeto en sus distintas dimensiones y dada su naturaleza de
ser social; en ese sentido la formación que promueve es integral, orientada a
la construcción del sujeto como persona, como profesional, como ciudadano, con
todo lo que ello implica en materia de desarrollo de las competencias que lo hagan
capaz de actuar con ética, responsabilidad y solvencia en todos los escenarios
de la vida social”. (pag.10).
Pero
la universidad Surcolombiana, como centro de pensamiento, de interacción
social y generadora de acciones
encaminadas a la construcción de conocimiento científico con sentido ético, cultural y político; es
un espacio clave para hablar de la identidad y la convivencia ciudadana como un paradigma emergente, sinérgico y de
cambio, el cual conduce desarrollar un sentido de pertenencia de la comunidad
educativa. Es por ello que el concejo Superior y Bienestar universitario decidieron
poner en marcha el proyecto identidad y convivencia ciudadana como un paradigma de trasformación socio cultural de dialogo, de
reflexión y de cooperación.
El
problema de identidad y convivencia,
lo vivencian con gran intensidad los
jóvenes universitarios, porque son seres
humanos que están viviendo una serie de cambios psicológicos y sociales que
influyen significativamente en el comportamiento y el desarrollo humano.
El desarrollo humano integral sostenible, permite
tener vida larga y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los
recursos necesarios para obtener un nivel de vida decente que dignifique la
potenciación, la cooperación, la equidad, la sustentabilidad, la paz y la libertad.
Como dice (ESCOBAR, 2008): “La realidad en la que
han estado sumidos los jóvenes en la cual han sacrificado sus vidas no
importando el mando en el que estén, nos demuestra que no podemos seguir
creyendo que las armas y la mano dura sean la solución, debemos explorar nuevos
caminos, otras opciones a las ya tradicionalmente aplicadas en el
establecimiento que ha demostrado su fracaso (pag.57)”
La construcción y variación permanente de sistemas y
modelos, desde el plano pedagógico, precisa de una caracterización de los
valores individuales de las personas, para establecer elementos homogéneos en
los grupos sociales. En tal sentido, es necesario abrir espacios de estudio
que, ante esto (García, 2003) menciona: “la gran ausencia de debate social acerca de los valores
que transmiten los sistemas y las personas responsables de educación (pag.
16)”, permitan ayudar a asimilar, comprender y respetar la heterogeneidad y
evitar conflictos entre el desarrollo de la personalidad y los estereotipos
axiológicos de las instituciones, en la medida en que la crisis, se ve
argumentada en la pérdida de valores por parte de los jóvenes, para la cual
según (Ruiz,
2003)
plantea: “con dichas expresiones, frecuentemente, se
quiere hacer referencia a la dificultad de las generaciones mayores para
comprender a las nuevas (pag.20)”, como producto de una dinámica acelerada de
la globalización, que deja entrever la desorientación juvenil, frente a su
dinámica planetaria y a la carencia de expectativas frente a su futuro laboral,
político, económico y cultural; que simplemente les deja como salida, vivir
bajo un sentido diferente de interpretar el cuerpo, el disfrute y el mundo de
manera simbólica y subjetiva, no
manifestando que sea erróneo, sino que es el tipo de escenario que se ha
construido para ellos, el cual debe ser analizado y comprendido; como un reto
para la educación a las nuevas generaciones.
El entramado de algunas formas de control, (Normatividad
escolar construida dentro de un marco político y jurídico, que obedece a las
lógicas coyunturales de un país) acompañado de los medios de información
(propuestas sobre el uso y beneficio de la globalización con base en valores de
apertura, modernización, productividad, tolerancia y participación que no dejan
espacio para la identidad y la diferencia) y las formas de educación
(descontextualizadas de la realidad y de las expectativas juveniles) que van en
contravía de las representaciones de algunos sujetos, es un factor detonante
del desarrollo de una cultura crítica manifestada en desobediencia; sin embargo
esta actitud no respalda las prospectivas juveniles, ni proyecta el ímpetu y la
galantería que se desea para los jóvenes; reconociendo las transformaciones que
la sociedad ostenta en la actualidad, como construcciones colectivas) a partir
de la percepción de realidades que facilitan el sentido de identidad y
convivencia de las personas de acuerdo con sus juicios y preferencias.
En este
sentido, la reconfiguración de identidad en la universidad Surcolombiana tiene como
eje dinamizador las relaciones
cotidianas de la comunidad educativa y su proyección en la familia y en el
contexto comunitario, estas relaciones implica que la convivencia tiene una reciprocidad directa entre los diferentes
estamentos de la comunidad universitaria, creando una interacción que permite
el fortalecimiento o desgaste de los grupos u organizaciones de las cuales forma
parte el estudiante.
Para vigorizar la reconfiguración de la identidad y la convivencia
en los estudiantes y proyectarlos como sujetos trascendentales, deben fortalecer la participación, la crítica, la reflexión y el compromiso como mecanismos para generar autonomía, convivencia y un sentido de identidad que dinamice la organización universitaria, de tal manera que los estudiantes tomen conciencia de su propia existencia, de sus capacidades y posibilidades; en sí, el proceso de reconfiguración de identidad y convivencia, se debe construir a partir de la toma de conciencia y acciones concertadas, en las cuales
se comprometa en la transformación de la sociedad.
La construcción de identidad y de convivencia, busca
a partir de las vivencias, experiencias, conocimientos y expectativas fortalecer
la participación, la autonomía, la democracia, la libertad y la solidaridad con base a los acuerdos y normas establecidas por la comunidad
educativa.
La participación, en el contexto universitario cobra gran
sentido y se constituye en un valor que asume sus posibilidades de
libertad no sólo en actuar, sino también en interactuar para compartir algunas
expectativas y proyectos de su cotidianidad. La interacción en los
estudiantes estimula la
comunicación y la comprensión de estrategias colectivas para lograr lo
deseado; por eso, la participación debe
asumirse en el ámbito universitario con compromiso, responsabilidad y con
dignidad para enfrentar con energía las situaciones problemáticas surgidas en
la institución y en el contexto.
En esta
perspectiva, la participación es fundamental en la toma de decisiones frente a
las políticas reconocidas legalmente y, sobre todo, de aquellas manifestaciones
que surgen de las prácticas sociales para fortalecer la identidad y sentido de
pertenencia. Por eso, debe brindar espacios donde se desarrolla la crítica, la
reflexión para dinamizar la formación de
estudiantes con gran sentido de identidad, solidaridad y conciencia hacia la transformación de lo personal y social.
La autonomía,
es un elemento básico en la reconfiguración de identidad y convivencia, porque juega un papel fundamental en la toma
decisiones desde una perspectiva crítica, creativa y consciente que, desde lo personal, fortalece lo grupal y
lo comunitario. Por eso, en las instituciones educativas deben propender por una
pedagogía de la autonomía, la cual según
(Freire, 2006) “debe romper con un
universo de alienación y desvenda la multiplicidad de caminos que el ser humano
puede trazar. Un autónomo es un contrapunto de un autómata (pag.20)”.
En este sentido,
la autonomía en el proceso de formación académica e integral del
estudiante debe tener como hilo
conductor una democracia que se caracterice por brindar espacios de
participación, reflexión y de interacción entre los miembros de la comunidad
educativa. Por eso, el desarrollo de la autonomía a nivel personal y colectiva
en las instituciones de educación
superior, deben abrir espacio a la libertad de expresión para que el día mañana
los jóvenes universitarios abandonen la cultura del silencio, y en una sola
voz reclamen sus derechos para
dignificar su buen vivir.
Es
de resaltar, que en los corrillos los estudiantes reconocen la autonomía como la capacidad
personal para actuar, para sentir, para pensar y para estar en el contexto
escolar y comunitario tanto a nivel individual y grupal sin perjudicar al otro
y lo otro. Pero aunque los estudiantes
buscan desarrollar y plasmar actos donde se manifieste la autonomía, las instituciones
universitarias en muchas ocasiones se les cierran los espacios y las
condiciones para tomar decisiones.
La democracia como elemento básico en la reconfiguración de identidad y convivencia,
es un proceso que sin duda permite interacción en el cual está inmerso el pensar, el
sentir y el actuar, de tal manera que fluya la esperanza de formar estudiantes
responsables, creativos, amantes de la paz y la libertad. En este sentido la
democracia como componente cultural, formativo, educativo, participativo y
representativo implica pluralidad de pensamiento, de ser, de actuar y de estar
en el contexto. Estas acciones, según (Zuleta,
2001) brindan la posibilidad de construir una democracia sólida donde
“las diferencias que puedan existir entre nosotros, en la certeza de que los
conflictos son inevitables y, a pesar de que no nos van a conducir a unanimidad
alguna, nos van a enriquecer (pag.3)”.
La democracia, en
el proceso formativo de los estudiantes debe tener como soporte la autonomía,
participación, la libertad y la equidad,
porque desde esta perspectiva cumple un papel primordial en el desarrollo
personal, familiar y comunitario, para cimentar una cultura democrática que
favorezca un desarrollo humano que dignifique la calidad de vida, el buen vivir y la
diferencia. Postulado que confirma (Maturana, 2003), cuando dice: “Los
seres humanos somos los únicos seres vivos que podemos conscientemente desear y
vivir un mundo democrático sin negarlo en una enajenación racional (pag.25)”.
Para
construir el nuevo concepto de democracia es importante responder las
siguientes preguntas formuladas por (Elizalde,
2003): “¿Cómo construir una cultura democrática? ¿Cómo afianzar la
democracia a partir de la vida concreta de las personas? ¿Cómo hacer para que
cada uno de nosotros se sienta parte responsable de la democracia que aspiramos
vivir? ¿Cómo conectar las conductas cotidianas de las personas con los éxitos o
fracasos democráticos? ¿Cómo democratizar la vida cotidiana de las personas?
(pag.23)”.
Es
importante que las instituciones educativas al momento de responder las
anteriores preguntas, inicien con la restitución de
las prácticas cotidianas de la cultura autoritaria de la democracia, las cuales han venido violando
los derechos humanos, desarrollando
discriminación, la diferencia, el individualismo, la violencia y la desigualdad
social. Por eso, el nuevo concepto de democracia debe ser orientado en las
instituciones educación superior como
una acción que garantiza el desarrollo armónico de los derechos humanos
y la satisfacción de las necesidades, de tal manera que dignifique la calidad
de vida de los estudiantes como sujetos transcendentales.
La libertad asumida
como la capacidad autónoma, participativa y responsable del ser humano de elegir
de manera consciente la forma de ser, hacer y estar en el contexto,
utilizando en pleno las facultades mentales; pero, desde esta postura
individual, la libertad debe extenderse al ámbito social; porque somos
conscientes que la libertad exige solidaridad, según (Munera, 2007) puesto que
“si no hay ayuda mutua resulta imposible que todos podamos gozar de las libertades
(pag.147)”.
La libertad como elemento de la identidad, en el ámbito
universitario es una posibilidad real que tienen los estudiantes desde sus
diferencias, expresar y difundir
libremente sus pensamientos, sus ideas y
sus opiniones al momento de tomar decisiones a nivel individual y colectivo.
A
manera de síntesis se puede determinar que la libertad como la capacidad
individual y social para hacer y pensar
los sucesos; es un elemento permanente y activo que incluye
responsabilidad, participación, independencia y autonomía. Por este motivo, la
universidad para lograr desarrollos académicos, administrativos y comunitarios
deben brindar espacios permanentes de libertad, en el cual el estudiante
conscientemente los asuma para su formación personal y colectiva, sin
diferencia alguna. En este sentido, la institución aporta elementos valiosos en
la formación de seres humanos autónomos como lo expresa (Munera, 2007) “capaces de conducir su vida conforme a sus propias
leyes. Los que se someten a leyes ajenas son heterónomos (pag.25)”.
La solidaridad,
en la construcción del proyecto de identidad se tiene que empezar estructurar en el interior de cada
sujeto, de tal manera que transcienda al
amor, al sentir y al pensar en la vida que los rodea. Virtud que les brinda una
nueva conciencia social que les permite concebir la importancia que posee
cualquier forma de vida existente en el planeta y así comienza a nacer un nuevo
deseo y una pasión por brindar una mano a la vida solidaria.
En
las instituciones de Educación Superior es evidente encontrar diversos grupos, combos
y grados de escolaridad en los cuales
interactúan y se identifican por la
forma de pensar, de actuar y de concebir
a los seres humanos. En este sentido, (Munera, 2007) expresa: la “identidad viviente no solo comporta
una multiplicidad de facetas, pertenencias, y dependencias (pag.148)”. Además
el misma autora (Munera, 2007) manifiesta que la
identidad “contiene multiplicidad y unidad, originalidad y conformidad,
unicidad y serialidad: necesita siempre del otro, por reproducción y eventualmente
comunicación (pag.149)”.
Desde
esta perspectiva, no se puede pensar en una tesis de identidad
absoluta y/o universal; porque los diferentes modelos socioeconómicos y
proyectos de vida de los sujetos a través de la historia presentan
continuamente diferentes variaciones como postulado del pensar, del hacer y
estar en el mundo. Por ejemplo la lealtad al mito de la identidad ancestral, en
ocasiones imposibilita la reconstrucción
de las tradiciones originarias. En este sentido, el concepto de identidad
formado en la comunidad, en la familia y en la escuela, debe tener su génesis
en la diferencia y en la diversidad de la especie humana por eso debe propender por el desarrollo de la
armonía, el respeto, la empatía y la autonomía.
En proceso de reconfiguración de identidad el contexto es
determinante en la construcción sociocultural de los sujetos, al igual que la
interacción social es un elemento constructor del contexto y la cultura, pues
la interacción social es una variable esencial del desarrollo y aprendizaje,
porque la labor individual es acompañada por una función interindividual. En
términos generales, los sujetos biológicamente logran su evolución de acuerdo
con leyes y condiciones naturales; sin embargo, la formación se logra con
valores significativos, como lo plantea (Vigotsky,
2008), “un estado potencial de desarrollo
al cual accederá el sujeto resolviendo un problema con la ayuda o guía de un
compañero más capaz” (pag.4)”, refiriéndose, en términos generales, a las
relaciones de la pedagogía cooperativista para alcanzar los propósitos comunes
y comunitarios de manera cualificada. Aquí entra en juego la intersubjetividad
para la construcción de conocimiento, tomando en cuenta los nuevos agentes
mediadores de las construcciones sociales y culturales.
En la búsqueda de identidad conduce a vivenciar nuevos
comportamientos y formas de actuar. Comienzan a emigrar del mundo desgarrado,
individualista y egocéntrico para iniciar el camino hacia el mundo soportado en
la existencia del amor, la armonía, la
igualdad, la justicia, la libertad y la paz. Donde la conciencia individual y
egocéntrica empieza a trascender hacia una conciencia social y solidaria, y los
sentimientos, las emociones y los pensamientos de los demás y la relación con
la naturaleza tienen gran importancia.
La
reconfiguración de la convivencia
ciudadana es uno de los propósitos actuales de las instituciones educativas y
las organizaciones sociales para
enfrentar el conflicto y la
descomposición social que está generando caos en el ámbito regional, nacional y
mundial. El problema de convivencia generalmente está determinado por lo
Económico, Político y Cultural, aspectos que tienen gran incidencia en la
realidad, en los imaginarios, en las
condiciones y en la calidad de vida de
la persona; por estas razones la convivencia en la universidad Surcolombiana en
gran parte se ve afectada por la desigualdad, la inequidad, la solidaridad y por faltas de posibilidades para que los
estudiantes permanezcan y cursen sus estudios en la institución de manera digna.
Desde esta perspectiva el desarrollo humano
integral sostenible, como elemento emancipador, generacional, que busca
manifestarse con plenitud en acciones reflexivas críticas y prospectivas, en la
universidad Surcolombiana debe
trascender de la “consciencia
individual hacia una forma de consciencia capaz de sentir como propia, no solo
nuestra necesidad, sino además, la de todo otro ser humano y de toda otra forma
de vida”. (Elizalde, 2003, p. 23) Por lo tanto,
el fin primordial del plan de
desarrollo de la USCO es tratar de
satisfacer en gran parte de las necesidades
humanas fundamentales sobre todo aquellas relacionadas con la protección, afecto, entendimiento, participación,
identidad y libertad. Hay que la satisfacción de las necesidades contribuyen a mejorar la
calidad de vida y el bienestar de toda
la comunidad universitaria.
La convivencia, vista desde el desarrollo humano, debe
responder a todas aquellas acciones que
ocasionen en nuestro estudiantes cambios constructivos; por tal motivo, debe
asumirse sin desmeritar su función humanizadora; desde esta perspectiva, el
proyecto de identidad y convivencia debe
formar ciudadanos para cualquier
presente, seres humanos que respeten y valoren el otro y lo otro, en si
Por ultimo quiero manifestar que la universidad Surcolombiana
como iinstitución superior, tiene un papel
protagónico en la formación de identidad
y convivencia ciudadana, por eso debe crear espacios y programas para generar ambientes agradables de
aprendizaje y de entendimiento, que permitan a toda la comunidad educativa
vivir en una cultura de paz que admita la diferencia y la diversidad, como
medios vitales para tener identidad y amor por nuestra universidad.
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